Observación Con Prismaticos


Los prismáticos son muy útiles cuando se desea observar objetos astronómicos grandes y brillantes. Gracias a ellos nos es posible distinguir la forma de los cráteres lunares. Pero sobre todo, y a pesar de la distancia que nos separa de la Luna, se puede observar el relieve de estos cráteres a lo largo del terminador, la línea de separación entre la parte iluminada y la parte oscura de la Luna. La impresión de relieve la producen los juegos de sombra y de luz en esta zona de la Luna donde la luz del Sol se refleja en un ángulo rasante. Este espectáculo, por su sencillez de observación, constituye una buena introducción a la observación de los astros.
Los prismáticos son muy prácticos para la observación de objetos difusos como las nebulosas y algunos pasos de cometas. La razón se debe a su naturaleza misma: los prismáticos no aumentan demasiado las imágenes, pero sin embargo ganan en luminosidad. Los objetos extensos se pueden ver en su totalidad gracias a su amplio campo visual (lo que puede no ser el caso de un telescopio), con una claridad y un contraste mucho más elevado que a ojo desnudo.


Practico - Accesible - Portátil

La nebulosa de Orión es sin duda una de las más luminosas y fáciles de localizar. Se sitúa en la constelación de Orión, una constelación bien visible en Verano, bastante grande y muy fácilmente identificable debido a su forma rectangular y a las tres estrellas que forman el “cinturón de Orión”. Se puede observar igualmente el montón de los Pléyades, un cúmulo estelar abierto compuesto de una quincena de estrellas y que podemos localizar prolongando una de las diagonales del rectángulo de Orión hacia el noroeste, encontrándose los Pléyades cerca de este eje.




También visible, en el hemisferio Norte, a finales de verano, otoño e invierno, otro espectáculo sorprendente por su extensión, y por su lejanía de la Vía Láctea, es la observación de la galaxia de Andrómeda. Desde nuestras latitudes, lamentablemente es muy complicado ver a esta joya, ya que esta muy rasante al norte, que en muchos casos, se ve opacada por la contaminación lumínica, y el grosor de la Atmosfera al estar , muy cercano al horizonte.



En el hemisferio Sur, que es nuestro caso, podemos ver la zona cercana a la cruz del sur, y sus alrededores, en donde se encuentran varios cúmulos abiertos, y nebulosas, hermosos, mucho mas desde el campo.






Elección de los prismáticos



Sus características están determinadas por dos números: el primero indica los aumentos, el segundo el diámetro de las lentes de delante, o abertura. Un observador de astros le podrían convenir más unos de 10x50.



Consejos sobre técnicas de observación
Es muy recomendable fijar el prismático a un trípode (uno de fotografía, por ejemplo) para afirmarlo, asegurar una observación cómoda y ayudar al observador a no perder el campo del objeto. Algunos modelos de prismáticos vienen equipados con un gancho para trípode para fijarlo fácilmente, pero un poco de cinta adhesiva hace el trabajo en un segundo. Ajuste los prismáticos para obtener la mejor imagen posible enfocando y ajustando la distancia entre los oculares para que se ajusten a sus propios ojos. Si usted usa anteojos para el astigmatismo, probablemente querrá dejárselos puestos. Si no es así, debería poder enfocar bien los prismáticos sin necesidad de usar sus anteojos.

NUNCA intente observar el Sol con prismáticos. Existen filtros solares especiales para binoculares, pero son difíciles de encontrar. En observación directa, el poder de la luz concentrada quemaría sus ojos irreparablemente. Un ejemplo similar a lo que ocurre sería prender un fuego con una lupa en un papel o en un trozo de madera.





COMO HACER UN BUEN FOCO

Nuestros ojos en tienen diferencia de foco, por lo que los prismáticos tienen dos focos diferentes: el tambor principal y un foco del ocular derecho. Como cualquier instrumento, los prismáticos se pueden usar básicamente de dos formas, Bien o Mal. La forma correcta de realizar un enfoque correcto que no denote falta de Nitidez es la siguiente.



A - Cierre el ojo derecho, y con el izquierdo busque el foco deseado con la rueda de enfoque.
B - Se cierra el ojo izquierdo y se abre el derecho. Ahora el foco deseado se busca con el foco del ocular derecho.





El Sol 
Es posible proyectar la imagen del Sol sobre una pantalla sostenida adecuadamente o sujeta por detrás de los oculares de los prismáticos. Así pueden verse las manchas solares, aunque no demasiado bien y yo no recomendaría la observación solar sin telescopio. No mire nunca directamente, bajo ninguna circunstancia, ni siquiera usando un filtro oscuro ni cuando el Sol se encuentra bajo y parece absolutamente inofensivo.

La Luna 
Aquí los ojos no corren peligro. Pueden verse muchos detalles lunares, desde los mares a las montañas, pasando por valles, cráteres y hendeduras. Los detalles se aprecian tanto mejor cuanto más próximos al terminador, y no olvide armarse de un poco de paciencia para orientarse en las primeras observaciones. Utilice la mayor potencia que le sea posible.

Los planetas 
Mercurio puede detectarse fácilmente después del ocaso y antes de la salida del Sol, pero no haga un barrido con los prismáticos hasta que no se haya puesto completamente el Sol o después de que haya salido. Con X20 pueden adivinarse las fases pero no es nada fácil.

Venus 
Muestra sus fases, fácilmente visibles excepto cuando se encuentra próximo a su fase llena.

Marte
Es un disco rojo pequeño sin más detalles. Pero bello igualmente.

Júpiter 
Se muestra como un disco evidente. No se ven detalles de superficie, pero sí debe ser posible observar con buenos prismáticos los satélites galileanos; a mayor potencia mayor probabilidad de éxito.
 
Saturno
Los anillos de se encuentran fuera del alcance de los prismáticos, al igual que los satélites, con la posible excepción de Titán, pero sí le será posible detectar algo raro en la forma del planeta, siempre que el sistema de anillos esté completamente abierto, cosa que ocurrirá en los primeros años del siglo que viene.

Urano
Es fácilmente visible y con X12 o más se podrá ver lo suficiente como para apreciar que no se trata de una estrella.

Pueden encontrarse Neptuno y algunos de los asteroides, pero parecerán estrellas y la única manera de identificarlos será basándose en su lento desplazamiento de una noche para otra. Plutón queda completamente fuera del campo de los prismáticos.

Cometas
Pueden verse con prismáticos cuando son brillantes y con ellos pueden seguirse detalles de la cabeza y de la cola mientras van cambiando, cosa que ocurre a veces con bastante rapidez. Para ello lo mejor es una potencia relativamente grande, digamos XI2. La caza de cometas es un pasatiempo en el que los aficionados han obtenido muchos éxitos; lo que se necesita para ello son una potencia baja y una abertura lo mayor posible.

Satélites artificiales

Pueden detectarse y fijarse sus posiciones, cronometrándolos cuando pasan cerca de las estrellas conocidas. Los meteoritos (así como las preciosas auroras, las luces zodiacales y otros brillos celestes) no son apropiados para la observación con binoculares.

Las estrellas
Los colores se distinguen bien, sobre todo cuando se trata de estrellas rojas. Pueden observarse muchas dobles, para lo cual debe usar un par de pocos aumentos; si se trata de dobles con componentes más próximas entre sí, debe utilizar potencias mayores. Al alcance de los prismáticos hay muchas variables y puede hacerse un trabajo científico de entidad llevando un registro de sus magnitudes, por estimación comparativa con estrellas no variables. Con los prismáticos puede también hacerse caza de estrellas novas, necesitándose entonces un campo tan amplio como sea posible, además de poseer un conocimiento enciclopédico del cielo. Las regiones más propicias son las de la Vía Láctea y las más próximas a ella, donde se produce la mayor parte de apariciones de novas.

Los cúmulos estelares son observables y numerosos, tanto abiertos como globulares. En el caso de cúmulos abiertos muy amplios como las Pléyades y Praesepe, utilice potencias bajas y campos amplios. Para cúmulos más débiles, incluyendo los globulares, los mejores resultados se obtienen con muchos aumentos.

Nebulosas y galaxias
Hay en buen número, y algunas, tales como la nebulosa de Orión y las Nubes de Magallanes son verdaderamente espectaculares. Aquí también depende la potencia a emplear del tamaño del objeto, contando además con su brillo superficial. Algunas galaxias, y muy especialmente el Triángulo Espiral, se ven bien con X7 pero son abiertamente huidizas para un pequeño telescopio. Los que posean un buen conocimiento del cielo pueden ir a la caza de supernovas en las galaxias exteriores; las posibilidades son pequeñas pero no inexistentes.

De modo que si no desea adquirir un telescopio o no puede afrontar ese gasto, adquiera un par de Prismaticos. Buenos Cielos!




Cómo elegir un Telescopio


Por útiles que sean los prismáticos, no puede negarse que tienen grandes limitaciones, la peor de las cuales es la carencia de una buena amplificación. Si desea usted ver los anillos de Saturno, los casquetes polares de Marte, la Mancha Roja de Júpiter o la miríada de estrellas de un cúmulo globular, necesita un telescopio: y ahí es donde suelen empezar las complicaciones porque los telescopios son o buenos o baratos, pero no ambas cosas a la vez.

Recapitulando: un telescopio muy pequeño es de poca utilidad y lo mejor que puede decirse de él es que no mejora nada de nada. El tamaño útil mínimo es de una apertura de 75 mm para un refractor o de 150 mm para un reflector newtoniano. Recuerde que la máxima ampliación es de 50 aumentos por cada 25 mm de apertura de modo que un refractor de 75 mm, por ejemplo, no dará nunca más de 150 aumentos y eso siempre que la óptica sea buena.




 La tentación instintiva es correr a la tienda de fotografía más cercana y comprar, por ejemplo, un refractor de 50 o 65 mm, o un newtoniano de 75 o 100 mm. Tendrán buen aspecto y serán un adorno atractivo, pero aunque sean baratos, serán casi con seguridad una decepción absoluta. Aparte de todo lo demás, estos telescopios pequeños proporcionarán unos campos visuales incómodamente pequeños. Hay algunas trampas bastante notables. En concreto, evite cualquier telescopio que anuncien por sus aumentos. Por ejemplo, no hace mucho he visto un anuncio reciente con la pretensión de que el telescopio en cuestión daría una ampliación de «600 aumentos», pero como la apertura era sólo de 75 mm era una pretensión absurda. Recuerde que los aumentos se deben solamente al ocular; la función del objetivo o del espejo es la de recoger la luz y de no haber suficiente luz la imagen resultante será irremediablemente desvaída. Controle por ello, en primer lugar, la apertura del telescopio, es decir, el diámetro del objetivo (para un refractor) o del espejo principal (para un reflector). Los anunciantes son tristemente aficionados a usar este truco.





El paso siguiente es comprobar si presenta un «tope de apertura» en el tubo, bien por delante, bien por detrás del objetivo para reducir de esa manera la superficie colectora de luz. Esto se hace para eliminar la zona peor de una lente de baja calidad (este truco es menos directo en el caso de los reflectores, pero aun así puede hacerse). Hace poco me enseñaron un refractor de buen aspecto del que me dijeron que tenía una apertura de 65 mm. Astutamente encajado dentro del tubo, sin estar a la vista, tenía un anillo que, en realidad, rebajaba la apertura a poco más de 25 mm.
Otro problema es que un telescopio malo no siempre se ve a simple vista. Lo mejor, aparte de hacer un control óptico estricto, es probarlo antes de comprarlo, cosa que es desde luego mucho más complicada con un telescopio que con unos prismáticos: en un refractor puede haber una cantidad inaceptable de color falso, y tanto en un refractor como en un reflector puede resultar imposible enfocar adecuadamente. Otro defecto corriente es que el ocular no salga o no entre lo suficiente como para enfocar adecuadamente, sobre todo en el caso de oculares potentes. A la vista de todo ello ¿cuál es el procedimiento más seguro?



Comprar un telescopio por Internet es siempre un riesgo: puede tener suerte o puede no tenerla... y tenemos que admitir que hay algunas casas de telescopios bien conocidas que comercializan instrumentos bien pobres. Si puede, haga que un experto compruebe el telescopio que quiere comprar, o por lo menos que le recomiende uno. En ello suelen ser de ayuda las asociaciones astronómicas. Antes se podían obtener fácilmente telescopios de segunda mano, cosa que no ocurre hoy. Por supuesto que siempre queda la posibilidad de una «oferta», pero le aconsejo que no compre un telescopio de segunda mano sin haberlo probado o haberlo revisado un experto.



Teniendo en cuenta todo, tenga en cuenta que el gasto es para una sola vez, porque un telescopio le durará toda la vida si lo cuida adecuadamente.



Telescopio refractor

Un telescopio refractor es un elemento que está constituido por diversas lentes y que enfoca los rayos luminosos hacia un punto llamado foco. El rol del visor situado después del foco es el de formar la imagen para que sea visible al ojo, además de aumentarla. Un buen telescopio refractor es un elemento que uno mantiene por el resto de su vida, incluso después de la adquisición de un telescopio más grande. El telescopio refractor, por su abertura reducida (por lo tanto menos luminosa), se adapta especialmente para la observación de la Luna y los planetas. Un modelo de 60 Mm de diámetro permite observar muchos detalles en éstos. A pesar que la claridad de un telescopio refractor pequeño es menor que la de un buen par de prismáticos, permite alcanzar un mayor aumento para observar detalles de una manera más cómoda.


Júpiter es un planeta que no deben dejar de observar los primerizos equipados con un telescopio refractor. Su observación nos permite ver las mayores acompañantes del planeta que son las lunas Galileanas, así como también claros detalles de su superficie. Nos muestra cuánto es la observación astronómica un trabajo de paciencia. La gente que espere obtener gran entretenimiento tendrá que cambiar a un telescopio más poderoso para no desilusionarse, pero su uso requiere manejar bases de astronomía. Los que prefieran esperar por otra cosa para satisfacer la infinita curiosidad serán compensados por este universo en el cual los más pequeños detalles nos llevaron a los más grandes descubrimientos. Fue con un telescopio mucho menos efectivo que los que tenemos al alcance hoy en día con el cual Galileo descubrió las lunas de Júpiter, y con el que se convenció de que Copérnico tenía razón: la Tierra se mueve!


Con un telescopio refractor, también es posible seguir las fases de Venus y el cambio de su diámetro visible con el paso de los meses. Marte aparece como un disco anaranjado, pero por lo general sin el más mínimo detalle. Es posible, de todas maneras, observar la fluctuación de su diámetro a lo largo del año. En una buena configuración entre Marte y la Tierra, cuando el planeta rojo está más cerca, es posible distinguir su casquete polar.


El planeta más distante que se puede observar con un telescopio refractor es Saturno. Si las condiciones de observación son buenas, revela el hermoso espectáculo de sus anillos. Uno puede seguir el cambio de su apariencia. En 2002, fueron vistos de frente, y serán vistos de perfil en 2010. Entonces serán completamente invisibles y será necesario esperar dos o tres años para poder verlos al telescopio nuevamente. Por mientras, su apariencia cambia de año a año. Con la experiencia también es posible distinguir Titán.



El telescopio refractor es un instrumento perfectamente apropiado para la observación del Sol, pero se deben tomar precauciones drásticas para evitar quemar la retina. Cuando estas precauciones han sido tomadas, el Sol revela sus características de manera que se le puede ver evolucionar día tras día y moverse debido a su rotación. También es posible observar objetos como nebulosas (M42) o cúmulos globulares (M13). Finalmente, no olvidemos la Luna, en la cual una multitud de detalles se presentan para la observación: cráteres, montañas, etc. Como con prismáticos, son las observaciones del terminador las que muestran más notablemente el relieve lunar.





Elección del telescopio refractor

El principal problema óptico de los telescopio refractores es la aberración cromática. Cuando se observa un planeta, la Luna, o una estrella brillante a gran aumento, se ve rodeada por un brillo difuso de color desenfocado, usualmente azul o violeta. Este efecto puede ser reducido con el uso de lentes de gran distancia focal, pero esto puede resultar en un instrumento poco manejable. Los refractores pueden hacerse esencialmente libres de colores falsos usando varios diseños apocromáticos, muchos de los cuales usan tres lentes (un triplete) al contrario de las dos lentes (un doblete) encontrados más comúnmente en los elementos acromáticos. Este sistema es costoso. Refractores de este tipo pueden ser menos molestos porque se pueden usar lentes de una menor distancia focal, resultando en un telescopio más corto. Es difícil construir refractores de más de 150 mm de apertura por lo costoso del vidrio empleado y las posibilidades de que se rompa durante la fabricación. Agreguemos además que un refractor es caro comparado con otros telescopios de distintos tipos de la misma longitud. Los refractores de 60 mm de diámetro son baratos, pero desde 100 mm hacia arriba pueden ser tres veces más costosos (o más) que un telescopio de espejos de la misma apertura.

Por otra parte, un telescopio se puede transportar fácilmente, lo que es un gran beneficio. Además, en este telescopio, la cantidad de luz recogida no es obstruida por el espejo alternativo que se encuentra en otros telescopios, lo que aumenta la calidad de la imagen, pues se usa toda la superficie para recoger la luz. La mejor opción (pero también la más costosa) es el telescopio apocromático, que corrige todas las aberraciones (cromática y esférica).




Observación con un telescopio reflector


Un telescopio reflector no está compuesto por lentes, sino por espejos. Siendo de manufactura menos costosa, uno puede, por el precio de un telescopio refractor, adquirir un instrumento de mayor diámetro que nos da acceso al espacio profundo. De todas maneras, para aprovechar realmente el poder de un telescopio reflector, es necesario tener un buen lugar de observación, libre y alejado de las luces de la ciudad.


Con un telescopio reflector de 150 mm, el espectador puede distinguir los espirales brazos de algunas galaxias y detalles en varios cúmulos estelares y constelaciones. Con un instrumento así, gran parte de los objetos Messier pueden ser observados con gran detalle. Estos instrumentos también son muy interesantes para la observación de planetas, los cuales revelan, gracias a su mejor poder de anulamiento, una multitud de detalles como la Gran Mancha de Júpiter, visible con un telescopio de 200 mm, o la división de Cassini en los anillos de Saturno. Se hace posible seguir las alteraciones en la apariencia de los principales planetas del sistema solar con el paso de los meses, y los cráteres de la Luna aparecen con todos sus detalles en el adaptador.


Un espejo reflector lo suficientemente poderoso (300 mm) se abre camino para seguir cometas. Todos ellos sueñan con descubrir una nueva estrella a la cual puedan bautizar con su nombre. Los cazadores de cometas constituyen un grupo aparte en el mundo de la astronomía como hobby. Además de ser material costoso, la investigación de los cometas requiere gran rigor porque demanda observaciones sistemáticas, pero algunos seguidores llegan casi a contar diez de estas estrellas en su lista de observaciones.

Cualquiera sea el tipo de observación, es con la astrofotografía con lo cual se saca mayor provecho a todos estos instrumentos. Alargando el tiempo de exposición, el brillo y el contraste de la foto permite observar hasta los más mínimos detalles. La mejor solución alcanzable para todo el mundo es el uso de un sensor CCD conectado a un computador. Estos sensores se encuentran dentro de todos los aparatos electrónicos con capacidad de capturar imágenes (webcam, cámara digital, teléfono celular, etc.). Los sensores presentes en estos aparatos pueden ser utilizados en astrofotografía CCD, pero las mejores imágenes se obtienen con sensores monocromáticos. Cualquiera sea el caso, el interesado en la astronomía que quiera convertirse en astrónomo aficionado debe comenzar a aprender los principios básicos de la óptica, porque algunos instrumentos de eficiencia óptima no se encuentran en las tiendas.


Tipos de telescopios reflectores
Newton

El telescopio tipo Newton se caracteriza por un tubo bastante largo, algo menor en su distancia focal y se compone de un espejo parabólico principal y un espejo plano alternativo cerca de la abertura principal, orientado a 45°, que refleja la luz hacia afuera a través de un objetivo. La observación se efectúa por el lateral del tubo, que esta abierto y permite que el polvo entre y se deposite en el espejo. Su otro inconveniente es que la temperatura en el interior del tubo es ligeramente superior a la temperatura ambiente(por lo menos al principio de la noche), por lo que el aire más cálido, al escapar, crea turbulencias que perjudican la calidad de la imagen.





El telescopio tipo Schmidt-Cassegrain


El segundo tipo, el Schmidt-Cassegrain, junto con su variante, el Maksutov-Cassegrain, se caracterizan por su tubo de escasa longitud y la situación del objetivo en la parte trasera. En estos telescopios, la luz, después de atravesar una lente correctora de cristal (o una lente en el caso del Maksutov) en la entrada del tubo (que esta cerrada), golpea el espejo principal cóncavo y esférico y se refleja en un pequeño espejo convexo fijo, volviendo hacia atrás y saliendo a través del espejo principal, que tiene un agujero en su centro. Este doble recorrido en el interior del tubo consigue reducir apreciablemente su longitud a la mitad, respecto a la distancia focal.



El Schmidt

El Schmidt es un modelo cuyas superficies son todas esféricas, consiguiendo un instrumento fácil de fabricar. Emplea un diseño "cassegrain" con un plato corrector en el frente del tubo que "corrige" todas las aberraciones que pudiera tener el sistema esférico (y además proporciona la ventaja de conseguir un tubo herméticamente cerrado). El espejo secundario en un telescopio Schmidt se monta en el plato corrector.


El Maksutov

El Maksutov es similar al Schmidt excepto en que utiliza un delgado plato cóncavo corrector y el espejo secundario es normalmente un punto recubierto de sustancia reflectora en la parte trasera del corrector. Este diseño tiene la ventaja añadida sobre el Schmidt de que no necesita calibración, todos los elementos ópticos tienen ya fijada la calibración.





La gran ventaja del telescopio reflector sobre el telescopio refractor es su precio de fabricación, lo que permite adquirir por una cantidad razonable un instrumento de un diámetro mayor, pero que a cambio necesita una mayor cantidad de luz proveniente de los objetos luminosos más distantes y débiles. Por otra parte, la aberración cromática no existe con este tipo de instrumento, pero a cambio el espejo alternativo reduce en parte el campo de visión, lo que es un inconveniente (pérdida de brillo del orden del 5 al 10%). Es un telescopio que requiere entretenimiento : el espejo principal tiene un cierto grado de libertad en el interior del tubo y puede descalibrarse en algunos casos (por causa de un golpe fuerte, por ejemplo), requiriendo un recalibrado por parte del usuario. Este mismo espejo esta cubierto de una fina capa de aluminio que se deteriora al contacto con el aire y tiene una vida de 8 a 10 años. Las marcas comerciales especializadas en telescopios tienen en cuenta este hecho.


"Muchos desean iniciarse en la astronomía amateur, e indudablemente debe plantearse que instrumental le servirá para crecer en esta afición"
Muchos tienen como impulsó comprar un telescopio. Pero la idea de iniciarse es de usar un sencillo instrumental, de bajo aumento, y que nos ayuden a conocer los objetos del cielo a ubicar los débiles objetos celestes en el firmamento. Por eso el mejor instrumental para iniciarse son los prismáticos. Son envidiables por su bajo aumento y gran abertura, su fácil transporte, incluso muchos astrónomos avanzados lo siguen usando por su calidad para ver el cielo.



"El gasto es para una sola vez, un telescopio le durará toda la vida si lo cuida adecuadamente"

Observación de planetas a través del telescopio


A diferencia de las estrellas y los demás objetos del espacio profundo, los planetas no permanecen en posiciones fijas en el cielo, por ende, antes de observar un planeta determinado uno debe averiguar en qué posición se encuentra en esa fecha del año.

En la oposición (cuando se encuentra la tierra y otro planeta están en posiciones adyacentes en sus obritas respectivas) el planeta está mucho más cerca de nosotros que en cualquier otro lugar en su órbita. Para ver las posiciones de los planetas, cuando son sus oposiciones, y cualquier fenómeno no dude en visitar "El Cielo de Este Mes", por Claudia Pérez Ferrer.

La observación detenida de los planetas precisa de unas condiciones atmosféricas muy estables y la mayor ausencia de turbulencia en el aire. Las noches de mucho viento, o turbulencia térmica (que se hace visible como un efecto de “ebullición” de la atmosfera entre el telescopio y el objeto), son prácticamente inutilizables. Tratar de resolver los cinturones, nubes, detalles de los planetas, precisan gran calidad óptica. Para ello, son recomendables los refractores de 8 o 10 cm, o un buen reflector (ver apartado de telescopios).








Mercurio
Puede ser visible sobre el horizonte o muy poco antes de la salida o puesta del Sol o bien justo después de su puesta, seis veces al año. Debido a su rápido movimiento alrededor del Sol, sus fases cambian rápidamente; esto es lo que llama más la atención de este Pequeño planeta. El pequeño disco de mercurio requiere un aumento relativamente alto de 150X a 200X. Desde que va de su fase llena a la más mínima fase solo varía entre 5 a 13 segundos de arco en cuanto su tamaño aparente.



Venus
Este planeta, llamado también el lucero del alba, es mucho más fácil de observar. Porque se le ve muy alto sobre el horizonte, tanto en plena oscuridad, como antes o después de la puesta del sol, incluso se observa como una débil estrella de día, cuando se encuentra en conjunción con la luna, es más fácil ubicarlo en el cielo del día. Después de la luna es el objeto más brillante del cielo. Sus fases, se ven satisfactoriamente con un pequeño telescopio, con tan solo 40X… su tamaño varía mucho… cuando se lo ve más grande es en fase menguante, o llamada uña de gato, tiene 60 segundos de arco… realmente satisfactorio. Pero cuando se va haciendo fase llena, se va achicando en su tamaño APARENTE lógicamente.
Lamentablemente, su superficie es tapada por un gruesísimo sistema de nubes muy, muy densas, por lo cual, siempre se lo ve con un disco gris, con algunas zonas mas difusas que otras.

Marte
Se nos muestra muy interesante, aunque difícil de observar con pequeños instrumentos. La única visión satisfactoria de este planeta es durante su oposición, ocurre cada aproximadamente 2 años, incluso en sus oposiciones mas cercanas Marte tiene un diámetro de 25 segundos de arco, pero puede mostrarnos incluso con 14 segundos de arco en las menos favorables. Sin embargo un telescopio superior a los 7 cm u 8cm puede mostrar detalles en la superficie Marciana, los casquetes polares, blancos… reflectantes, son visibles por pequeños telescopios.

La observación de Marte no es fácil, requiere grandes dosis de paciencia. Durante muchas noches e incluso semanas, un buen telescopio no nos revelara nada en el disco rojo/naranja. Pero abandonar en ese punto la observación sería un error, y olvidar uno de los requisitos fundamentales de la observación planetaria, ya que es posible, en un instante determinado, que se pueda ver las sutiles estructuras. Los factores como humedad, viento, temperatura y calidad del equipo pueden modificar la visibilidad de estos sutiles paisajes. La recompensa la encontraremos teniendo más experiencia en ver esas sutiles y casi fantasmales estructuras. Finalmente el observador consigue ver las mismas estructuras a la noche siguiente (ya que el periodo de rotación de Marte es media hora más largo que el terrestre).
La ultima e importante aclaración: consiga filtros para oculares, en el caso de Marte rojo, y vera con que más facilidad vera esos detalles.


Júpiter
Con un diámetro 11 veces más grande que nuestro planeta, el disco de Júpiter se muestra ya como un disco levemente achatado con solo 30X, y revela muchos detalles al pequeño telescopio, con solo 2 o 3 aumentos superior, su diámetro aparente es de 48 segundos de arco. Todos los fenómenos que vemos en su disco es en realidad su atmosfera superior ya que es un planeta gaseoso. Entre los fenómenos más importantes estan sus 2 franjas principales. En fin… a medida que el instrumental tenga mayor abertura y calidad óptica, mas detalles se observaran. En vez de ver solo los dos cinturones, veremos muchos remolinos y fenómenos cambiantes en su disco.

Uno de los fenómenos más impactantes, es la Gran mancha roja, una perturbación (tormenta, y valla que tormenta) de unos 40000 km, algunos años se destaca espectacularmente sobre la pálida zona que la rodea de forma que, es visible, hasta con los más pequeños instrumentos, sin embargo otros años, parece perder su color y se hace casi invisible hasta con los mayores instrumentos amateurs. Solo por medio de fotografías se observa su posición. Unos de los aspectos intrigantes es la aparición en ocasiones de manchas muy parecidas a la gran mancha roja, se hacen visibles por mucho tiempo, casi localizadas en los límites de los cinturones.

"a medida que el instrumental tenga mayor abertura y calidad óptica, mas detalles se observaran. En vez de ver solo los dos cinturones, veremos muchos remolinos y fenómenos cambiantes en su disco"


Júpiter tiene más todavía, su periodo de rotación es muy rápido, solo 9 horas, para un planeta 11 veces más grande que la Tierra, debido a ello, los detalles que se observan, se mueven a lo largo del planeta rápidamente. Es posible ver durante una hora de observación telescópica del planeta se pueden ver desaparecer estructuras del limbo del planeta, mientras que tras emergen del limbo opuesto.



También son reconocibles las cuatro lunas galileanas, Io Europa, Ganimedes y Calisto, que orbitan en el plano ecuatorial del planeta. Estos satélites se ven involucrados en fenómenos como las desapariciones o las apariciones tras el disco joviano, eclipses por la sombra del planeta, pasos por delante del disco, entre otros. Un fenómeno observable hasta con los telescopios más modestos; el paso por el disco de Júpiter de una pequeña mancha circular… la sombra de uno de los grandes satélites. Los satélites más pequeños son vistos con telescopios considerablemente grandes.



Saturno
Sin duda, lo destacado del planeta no tanto su disco, más bien sus anillos, tal vez es la experiencia más memorable que tienen muchos aficionados. Verlo “en vivo” es realmente único… aunque siempre se lo ve de un tamaño reducido… es siempre impactante ver ese mundo con nuestros ojos. 
La orientación de los anillos varía cada año. La superficie de los anillos presenta una inclinación máxima de 27°. Los anillos son observables con los más pequeños instrumentos. Un telescopio de 10cm es suficiente para mostrarnos mas detalles en los anillos, como la división de Casini (una franja estrecha oscura que divide al anillo visualmente en 2) entre otros fenómenos.


El disco de Saturno, tiene solo 21 segundos de arco, con sus anillos engaña ser mas grande visualmente. En ocasiones se pueden detectar zonas oscuras, color gris-marrón, similares a los de Júpiter pero más difuso, y en ocasiones son visibles hasta con los aparatos más pequeños.

Indudablemente… se aprecia inmediatamente que esta achatado en sus polos, debido a su rápido movimiento de10hs y 15 minutos.De las decenas de lunas de Saturno, solo 5 son fácilmente accesibles con telescopios de amateurs:
Titán, con un 30% mayor que nuestra luna, puede distinguirse con prismáticos, y siempre observable con pequeños instrumentos. Tethys, Dione, e iapetus, se pueden ver como puntos con n telescopio de 15 0 20 cm. Debido a la inclinación del sistema de Saturno, a veces causa la impresión de que este un poco desorientadas las lunas, al contrario de las lunas de Júpiter (porque la inclinación de Júpiter con respeto a la tierra es mínima).



Urano
Con un diámetro aparente que nunca supera los 4 segundos de arco, precisa un telescopio de 10cm y mucho aumento si lo quiere ver en forma de disco. Aunque su disco presenta poco o nula actividad a través de telescopios de amateur, su observación resulta fascinante e incluso imponente.
Se lo puede ubicar como un punto verdoso con prismáticos y un cielo “normal” en la escala de contaminación lumínica, aun así en cielos libres de la polución lumínica es imponente.
A simple vista es con los cielos actuales en las ciudades, prácticamente imposible… por eso los prismáticos ayudan a compensar y a traspasar un poco la contaminación y el brillo del cielo.


Neptuno
La apariencia de Neptuno es parecida a la de Urano, solo que más pequeño, y más difícil. Su diámetro aparente es de 2,5 segundos de arco, está dentro del límite de lo que un equipo normal puede hacer y las condiciones de visibilidad. Piense que mientras observa ese punto azul oscuro, que está viendo al último gran objeto del sistema solar, en los fríos limites del sistema planetario, 4500 millones de kilómetros. Tritón la luna principal de Neptuno es visible con un telescopio mayor que los 30 cm, y un observador experimentado.
Sin menciones de Plutón que lejos de la discusión si es planeta no, es un objeto que hasta para los mayores instrumentos ópticos, es visible como un punto de luz, y que la técnica de observación ya es parecida a la de los asteroides.

Observación del Aficionado




La Astronomía debe su existencia a las personas que a lo largo de la Historia, por pasión y por curiosidad, han levantado los ojos y mirado al cielo. Un primer enfoque de esta disciplina, abordada por el lado práctico llevando una mirada hacia esta bóveda celeste, rápidamente descubre la magnificencia de sus objetos. Este descubrimiento comienza por una simple observación a ojo desnudo que revelará las bases de esta ciencia, así como una mejor comprensión del espacio que rodea la Tierra, y se puede prolongar, para los más apasionados, con la utilización de instrumentos astronómicos, a veces muy poderosos, que permitirán estudiar.


El Sol
Su observación, debe llevarse a cabo siguiendo las más estrictas medidas de seguridad. La quemadura de retina no duele, pero es absolutamente irreversible. Es, por lo tanto, necesario utilizar filtros, de los cuales existen dos tipos: el filtro solar, sumado a la parte de atrás del ocular, por lo general se vende con el telescopio. Su único uso no es adaptable porque es sometido a altas temperaturas que provocan que explote rápidamente. Su uso debe ser combinado con el "helioscopio de Herschel", que dispersa el calor. Este accesorio se vende generalmente en tiendas especializadas. El segundo modelo se sitúa en la parte delantera, y reduce el flujo luminoso antes de que entre al instrumento. Costlier es la solución más segura, bajo la condición de usar un filtro. Esta solución tiene doble ventaja: al estar fuera del sistema óptico, y por lo tanto a temperatura ambiente, no hay peligro de que se rompa por el calor. Por otro lado, al estar ubicado delante del telescopio, los defectos influyen menos en la calidad de la imagen que el primer tipo de filtro instalado en el objetivo, justo delante del ojo.

En todo caso, compruebe con cuidado la instalación antes de iniciar la observación del Sol. Nunca está demás poner una hoja de papel bajo el ocular para confirmar que el brillo no sea muy fuerte: sus ojos no tienen precio.


La Luna
Su observación a ojo desnudo permite un enfoque del único satélite natural de la Tierra y comprender mejor los cambios que le afectan. En su fase de Luna Llena puede aparecer espectacular, pero de otro modo no se hace muy interesante. De hecho, teniéndola desde la Tierra en línea paralela con el Sol, no es posible distinguir sombras en su superficie que nos permitan observar sus detalles.


Por esto, son preferibles los periodos antes o después de esta fase y concentrar la observación en la zona del límite entre el área iluminada y el área de sombra, donde los rayos brillan en la superficie y permiten una mejor visión de los cráteres. Nótese que también existen filtros para poner en el ocular para la observación de la Luna de modo de que no sea distorsionada por el brillo de la Luna Llena. A diferencia del Sol, no hay amenaza en la observación de la Luna. Su uso es, de todas maneras, recomendado porque filtra los rayos UV reflejados por la superficie lunar. Los filtros lunares no deben ser utilizados para la observación del Sol. Su resplandor proviene de la única reflexión de los rayos solares en su superficie; la Luna presentará el aspecto de una fina luna creciente visible al crepúsculo o al amanecer cuando se sitúe entre la Tierra y el Sol, un medio disco visible durante la mitad de la noche cuando está formando un ángulo de 90° respecto del Sol, y un disco completo presente toda la noche cuando esté en oposición al Sol. Un juego de trayectorias de rayos luminosos también llama la atención: en su primera fase creciente o su última fase menguante, cuando no es más que una luna creciente, se puede observar que su lado oscuro, en la penumbra, presenta un débil resplandor sobre toda su superficie que permite distinguir la forma del disco completo. Esto se debe a los rayos solares, reflejados una primera vez por la Tierra hacia el satélite, y después una segunda vez desde éste hacia nosotros. Este largo trayecto hace que nos llegue una débil cantidad de luz, pero suficiente para distinguirla.

Los mares 
Son las manchas oscuras sobre la superficie del astro, rastros de impactos de meteoritos gigantescos que han tenido lugar hace millones de años. Representan la sustancia basáltica de inmensos cráteres. De diferente composición y más oscura que el resto de la superficie, esta roca, por su extensión, da la impresión desde la Tierra de ver mares sobre la superficie del satélite, lo que ha dado su nombre a estas manchas. Los mapas lunares disponibles en numerosas tiendas especializadas permiten localizarlos y nombrarlos. 


Los eclipses
Siguiendo el mismo principio que los eclipses solares, los eclipses lunares sólo tienen lugar más que de noche cuando la Luna está en su fase llena y la Tierra está situada entre ésta y el Sol. Siendo el diámetro de la sombra de nuestro planeta mucho mayor que el de nuestro satélite, tienen lugar más frecuentemente y tienen el mismo aspecto sin importar la posición del observador sobre la Tierra. En el momento de la fase total, la Luna sigue estando visible y tiene un color anaranjado que se debe a los rayos solares desviados y teñidos por la atmósfera terrestre.

El halo lunar
Cuando ven un anillo alrededor de la Luna –un halo lunar- algunas personas piensan que están ante un fenómeno especial, pero no es así. A pesar de esto, son tan hermosos y tan poco vistos que podemos asombrar a nuestros amigos avisándoles que salgan al patio cuando aparezca uno. El anillo se forma cuando la luz de la Luna es refractada (se dobla) al pasar a través de cristales de hielo. Los anillos lunares sólo serán visibles si hay nubes suficientemente altas (léase frías, para que se formen los cristales de hielo) y delgadas. La forma típica hexagonal de un cristal de hielo desvía la luz de la Luna en un ángulo de 22 grados (el equivalente a dos puños cerrados con el brazo extendido), así que el anillo completo describe un diámetro de 44 grados desde nuestro punto de vista. Sólo se han visto anillos cuando la Luna está próxima a ser llena. La Luna debería ser capaz de producir un anillo en cualquiera de sus fases, pero tal vez son demasiado débiles para verse excepto cuando es Luna Llena].


Los planetas
Para distinguir un planeta de una estrella, hay que saber que las estrellas centellean y los planetas no, a causa de la distancia mucho mayor que nos separa de las primeras. Una vez que ha encontrado un planeta, nos es de interés saber de cuál se trata, y esto es, incluso a ojo desnudo, fácilmente realizable. En efecto, todos los planetas visibles tienen algunas características peculiares:

Mercurio 
Casi nunca es visible ya que se sitúa siempre muy cerca del Sol. Aun Asi se ven sus fases, y otros detalles, pero requiere de experencia y un buen instrumental, no necesariamente grande, mas bien con buena óptica.


Venus 
También llamada “la estrella del Pastor”, de aspecto blanquecino, es el planeta más brillante de todos y es visible al crepúsculo o al amanecer puesto que, como Mercurio, se trata de un planeta interior (cuya órbita está comprendida entre el Sol y la Tierra) y sigue al Sol en su órbita (su elongación máxima es de 28°). Nótese que su resplandor (su nivel luminoso, que se llama magnitud aparente) varía en función de sus fases (como en la Luna) así como de su distancia respecto a la Tierra.




Marte 
No es excepcionalmente brillante pero se reconoce por su resplandor rojizo. Un observador constante (en un periodo de varios días) observará fácilmente que éste da a veces media vuelta (retrógrada): esto se explica por el movimiento de la Tierra y de Marte y es un fenómeno que, para este cuerpo, tiene lugar aproximadamente cada dos años y dura en su totalidad aproximadamente dos meses. Afecta a todos los planetas exteriores.

Júpiter
Es de un resplandor amarillento. Se puede reconocer instantáneamente, aunque podemos confundirlo con Venus, : si se observa el equivalente de Venus en medio de la noche, es Júpiter.

Saturno
Es mucho menos brillante que Júpiter, aunque podemos observarlo con relativa facilidad.



La Vía Láctea
Está constituida de una agrupación más densa de estrellas respecto al resto del cielo y representa un sector de nuestra galaxia visto desde el interior. Instálese una noche en un lugar apartado de las grandes ciudades, lejos de la CONTAMINACION LUMINICA, y espere, relajado, observando la bóveda celeste. Observar la multitud de estrellas que constituyen la Vía Láctea es uno de los mayores espectáculos del firmamento. En verano verá una gigantesca franja lechosa e irregular que atraviesa la bóveda celeste, aspecto que le ha valido su nombre desde la Grecia Antigua.





Las constelaciones
No son objetos celestes propiamente dichos ya que constituyen una agrupación arbitraria de estrellas para formar una figura, en general animal o mitológica. La nomenclatura de las constelaciones y las estrellas del Hemisferio Norte data de la Antigua Grecia. Los mapas disponibles en las tiendas dan, en función del día del año y de la hora de observación, una vista completa y orientada de las constelaciones visibles en ese momento. La iniciación a la astronomía pasa también por esta etapa y permite más tarde orientarse fácilmente en medio de todas las estrellas y localizar rápidamente el Norte celeste (la Estrella Polar), la galaxia de Andrómeda o la estrella más luminosa del cielo (Sirio, del Can Mayor), por ejemplo.



Las estrellas fugaces
Prolongando su observación observará puntos luminosos continuos que dejan una estela que atraviesa rápidamente el cielo: las estrellas fugaces. Son meteoritos que a menudo no pesan más de un gramo pero que entran en combustión calentándose por frotamiento en el momento de su penetración en la atmósfera terrestre, más densa. Se pueden ver varias decenas en una noche. Ciertas noches son particularmente favorables a su observación puesto que la Tierra, en su órbita, atraviesa regularmente nubes de meteoritos.


Se pueden ver otros muchos fenómenos a ojo desnudo, como los cometas, interesantes y a veces magníficos como el cometa 1P/Halley, visto en 1910 y en 1986. y El Gran cometa del 2007 que se observó a simple vista y con gran tamaño incluso en las ciudades mas contaminadas del mundo.

Consejos para la observación nocturna
Exceptuando la observación de la Luna, que acepta prácticamente cualquier condición, el primer consejo es situarse en un lugar alejado de toda fuente importante de luz para observar todos estos fenómenos: evite la ciudad, donde se sitúan las luces que merman la observación y en la cual la contaminación crea un “velo” opaco en el que se reflejan las luces. Para apreciar la ventaja que ofrece la noche, aléjese de las grandes aglomeraciones urbanas con el fin de obtener un cielo lo más oscuro posible. Por la misma razón, evite las noches de luna, sobre todo cuando está prácticamente llena puesto que su intensa claridad perjudica fuertemente la observación. Sabiendo que el ojo requiere un tiempo de adaptación a la oscuridad (aproximadamente de 15 a 30 minutos) para desarrollar sus plenas capacidades en estas condiciones, un rayo luminoso intenso (faro de coche, linterna…) “destruye” este hábito y reduce fuertemente sus capacidades, incluso con la fuente luminosa ya apagada, y esto, de nuevo durante unos 15 minutos. Para evitarlo, ponga una banda adhesiva opaca, preferentemente roja, sobre la linterna, que no dará entonces más que la cantidad de luz estrictamente necesaria para permitir la lectura de un mapa celeste, por ejemplo.
Observar el cielo requiere espacio y por eso se recomienda elegir un lugar abierto que proporcione un campo de visión lo más amplio posible. Un ejemplo puede ser la montaña, que presenta también la ventaja de tener un aire más puro.


Finalmente, para su comodidad, las noches en el campo pueden ser frías y húmedas, por lo que es bienvenida la ropa de abrigo, así como las sillas de camping plegables que garantizan una buena posición prolongada retardando la aparición del cansancio.


Observación con prismáticos (binoculares)
Los prismáticos son muy útiles cuando se desea observar objetos astronómicos grandes y brillantes. Gracias a ellos nos es posible distinguir la forma de los cráteres lunares. Pero sobre todo, y a pesar de la distancia que nos separa de la Luna, se puede observar el relieve de estos cráteres a lo largo del terminador, la línea de separación entre la parte iluminada y la parte oscura de la Luna. La impresión de relieve la producen los juegos de sombra y de luz en esta zona de la Luna donde la luz del Sol se refleja en un ángulo rasante. Este espectáculo, por su sencillez de observación, constituye una buena introducción a la observación de los astros.



Los prismáticos son muy prácticos para la observación de objetos difusos como las nebulosas y algunos pasos de cometas. La razón se debe a su naturaleza misma: los prismáticos no aumentan demasiado las imágenes, pero sin embargo ganan en luminosidad. Los objetos extensos se pueden ver en su totalidad gracias a su amplio campo visual (lo que puede no ser el caso de un telescopio), con una claridad y un contraste mucho más elevado que a ojo desnudo.

La nebulosa de Orión es sin duda una de las más luminosas y fáciles de localizar. Se sitúa en la constelación de Orión, una constelación bien visible en invierno, bastante grande y muy fácilmente identificable debido a su forma rectangular y a las tres estrellas que forman el “cinturón de Orión”. Se puede observar igualmente el montón de los Pléyades, un cúmulo estelar abierto compuesto de una quincena de estrellas y que podemos localizar prolongando una de las diagonales del rectángulo de Orión hacia el noroeste, encontrándose los Pléyades cerca de este eje.
Con experiencia, y con la condición de que los prismáticos estén bien estabilizados y con unas excepcionales condiciones atmosféricas, los observadores dotados de una buena visión podrán distinguir los cuatro satélites galileanos de Júpiter, incluso con unos simples 8 x 35. Sus características están determinadas por dos números: el primero indica los aumentos, el segundo el diámetro de las lentes de delante, o abertura. Un observador de astros le podrían convenir más unos de 10x50.


Consejos sobre técnicas de observación
Es muy recomendable fijar el prismático a un trípode (uno de fotografía, por ejemplo) para afirmarlo, asegurar una observación cómoda y ayudar al observador a no perder el campo del objeto. Algunos modelos de prismáticos vienen equipados con un gancho para trípode para fijarlo fácilmente, pero un poco de cinta adhesiva hace el trabajo en un segundo. Ajuste los prismáticos para obtener la mejor imagen posible enfocando y ajustando la distancia entre los oculares para que se ajusten a sus propios ojos. Si usted usa anteojos para el astigmatismo, probablemente querrá dejárselos puestos. Si no es así, debería poder enfocar bien los prismáticos sin necesidad de usar sus anteojos.


NUNCA intente observar el Sol con prismáticos. Existen filtros solares especiales para binoculares, pero son difíciles de encontrar. En observación directa, el poder de la luz concentrada quemaría sus ojos irreparablemente. Un ejemplo similar a lo que ocurre sería prender un fuego con una lupa en un papel o en un trozo de madera.


Muchos tienen como impulsó comprar un telescopio. Pero la idea de iniciarse es de usar un sencillo instrumental, de bajo aumento, y que nos ayuden a conocer los objetos del cielo a ubicar los débiles objetos celestes en el firmamento. Por eso el mejor instrumental para iniciarse son los prismáticos. Son envidiables por su bajo aumento y gran abertura, su fácil transporte, incluso muchos astrónomos avanzados lo siguen usando por su calidad para ver el cielo.


Ventajas de los Prismáticos

Sus imágenes no están invertidas, como si lo están en los telescopios. Otra ventaja es que se utilizan los dos ojos, por lo cual, la sensación de comodidad visual, mas campo, hacen de los prismáticos, envidiables instrumentos

Los mejores prismáticos para Astronomía

Los recomendables, son los prismáticos 7X50 o unos 10X50. Son los que se encuentran en las ópticas o casas especializadas. Pero la gama de prismáticos siguen como los 16X60, 20X70, 20X80, pero son lógicamente más caros y muchos de los buenos modelos no se encuentran en todas las casas de ventas. Tal vez se pregunte: yo tengo unos prismáticos mas chicos, tal vez 6X30 7X35… en fin me sirven?

El principio de los prismáticos (valido lógicamente para los telescopios) es que, cuanto más abertura tenga, mas capacidad de recoger luz tendrá, y en la astronomía, es crucial la abertura, muchas veces, más que el aumento. Por ende, usted si tiene esa clase de prismáticos, olvide observar el cielo con ellos, salvo la luna que es brillante. Estas clases e prismáticos tienen imágenes muy oscuras y pobres para usar en Astronomía.


Calidad y marcas de los Prismáticos.

No todos los prismáticos son buenos, algunos muy buenos, otros buenos, y muchos muy malos. Incluso las mejores marcas tienen series de prismáticos de muy buena calidad, buenos, y malos. Como ejemplo unos MEADE 10X50 que me brindan muy buena calidad, a igual que muchas ediciones de celestron, y muchos otros. Hay que descartar sin duda los prismáticos de juguetes que hay en el mercado, son vistosos grandes, pero muestran una imagen realmente mala, muy mala. Haga la prueba de mirar a través de uno de estos juguetes, y luego vea a través de unos “buenos” prismáticos que se venden en las casas especializadas… la calidad es majestuosa.  Los prismáticos se clasifican según sus aumentos y según los diámetros de sus objetivos, así 7X50 indica que los aumentos son 7 y que los objetivos miden 50 milímetros de diámetro, unos de 12X50 dan 12 aumentos con objetivos de 50 milímetros de diámetro, y así sucesivamente. Y, al iniciarse, es muy importante hacer una cuidadosa elección del tipo de prismáticos que se desea adquirir. Al igual que ocurre con los telescopios, a mayor abertura mayor captación de luz, aunque esto también tiene sus inconvenientes. Al aumentar la potencia también se disminuye el campo de visión, y al aumentar la abertura, los prismáticos pesan más. Si usted sólo quiere comprar unos prismáticos, yo le recomendaría unos de 7X50: tienen un número de aumentos adecuado, un campo de visión suficientemente amplio y son lo suficientemente ligeros como para sujetarlos sin temblores excesivos. Como yo tengo varios pares de prismáticos, me parece oportuno describirlos a continuación, aunque naturalmente, hay toda una gama de tamaños.

3X20. Son muy ligeros, se pueden llevar a todas partes y son, desde luego, totalmente útiles, aunque sus pocos aumentos suponen una gran limitación: si no los encuentra muy baratos, yo no se los recomiendo.


7X50. Para observaciones generales, la mejor opción. Por ejemplo, pueden darle bastantes detalles de la Luna e innumerables y soberbias agrupaciones de estrellas. Resultan ideales para estudiar algunos objetos estelares, tales como los cúmulos dispersos, gracias a su relativamente amplio campo de visión.


8X50. Son también muy adecuados. La captación de luz está proporcionada a los aumentos y son prismáticos que todavía pueden sujetarse sin excesivos temblores. La mayor potencia supone que se pueden ver mayores detalles, pero también se reduce notablemente el campo de visión. 


11X80. Estos son muy buenos, tienen un campo de visión razonablemente amplio y buena luminosidad, aunque son demasiado pesados como para sujetarlos sólo con las manos.


12X40. Con esta apertura más pequeña y con un mayor número de aumentos, las imágenes no son tan brillantes como en los anteriores y el campo de visión es más reducido. En cambio, esta menor luminosidad no es inconveniente para la mayoría de las observaciones. La única, y auténtica, dificultad es que el reducido campo de visión obliga a mantener los prismáticos muy bien sujetos. apoye los codos contra el cuerpo: suele dar buen resultado, pero es posible que muchos opinen que más vale pensar en un soporte algo más sólido.


20X70. Los prismáticos con esta apertura cuestan un buen dinero. Es muy difícil sostenerlos con las manos, lo cual supone que siempre hay que llevar un soporte que, además, tiene que ser más sólido que un simple trípode para cámara fotográfica, porque los prismáticos son de bastante peso. Sin embargo, una vez montados, dan excelentes resultados. La Luna puede observarse con mucho detalle y también pueden verse las fases de Venus, mientras que de los objetos estelares pueden obtenerse imágenes sorprendentes. En el lado malo hay que considerar que el campo de visión se ha reducido tanto que resulta incómodo, con lo que no es fácil dirigir los prismáticos hacia el objetivo deseado.. Desde luego, no

recomiendo adquirir unos prismáticos de unos 20 aumentos, a menos que se quieran llevar a cabo observaciones serias y especializadas. En la mayoría de los comercios de fotografía pueden adquirirse soportes para binoculares que se pueden montar sobre el trípode de una cámara fotográfica. Esto suele dar un resultado suficientemente satisfactorio, aunque es aconsejable colocar el trípode sobre una plataforma o mesa bien sólida, porque si no, tendrá usted que retorcerse como un contorsionista cuando mire un objeto que se encuentre muy arriba (lo cual, dicho sea de paso, ocurre también con los telescopios refractores pequeños).


Construir un soporte para unos prismáticos no pasa de ser una sencilla cuestión de carpintería: a menos que se sea algo mañoso se puede hacer uno un soporte en un abrir y cerrar de ojos, cosa posible incluso para alguien tan torpe como yo. Lo más importante, lo repito, es la solidez. Lo que buscamos es poder mover los prismáticos libremente en cualquier dirección, tanto en altitud como en azimut. Para instrumentos de más de 12 aumentos, el soporte es altamente recomendable. Desde hace poco, es posible adquirir soportes de binoculares que tienen forma de arnés para ser sujetados al pecho del observador.